Martí: del verso sencillo a la crónica deportiva

JoseMartiPerez1De pequeña veía a Martí como el hombre valiente, honesto y decidido que me repetían los maestros de historia y que a la vez yo plasmaba en las pruebas y concursos en que participaba. Me contaron que era el héroe nacional de todos los cubanos y que había escrito La Edad de Oro para los niños y las niñas de América y también que Fidel lo declaró autor intelectual del asalto al Moncada.

A medida que pasó el tiempo y cursé por otras enseñanzas aprendí a admirarlo por su pensamiento latinoamericanista y unificador, por la capacidad abarcadora de su ideario y por su verso sencillo pero sincero que llenaba mis cuadernos. Siempre estuvo ante mí el Martí poeta, Apóstol, luchador incansable, periodista por excelencia.

Tal vez por eso mi asombro al descubrir en él al defensor del desarrollo del cuerpo a la par de la mente y al gran cronista deportivo. A pesar de no tener la experiencia práctica para ejercer el criterio especializado, su genialidad le permitió abarcar en escrutadora mirada todo lo que enaltece y embellece al deporte. Aunque queda constancia de su afición por el ajedrez, no me contaron que escribió con gran conocimiento sobre boxeo, carreras de fondo, fútbol americano, equitación, billar, esgrima, caza, corridas de toros y patinaje, entre otros.

Tampoco me dijeron los maestros de la escuela que su verbo afilado no se contuvo a la hora de repudiar deportes donde la violencia extrema afectaba la vida de las personas y la sensibilidad de las sociedades.

A los niños, esos que saben querer, les insistió en robustecer el cuerpo a medida que se les robustece el espíritu, “pues las consecuencias de la vida moderna – decía – hacen urgente ese esparcimiento de la fuerza”.Marti 1

Fue José Julián también un crítico de la comercialización y el profesionalismo de los atletas en los Estados Unidos, lo que catalogó de bestial y repudiable.

En una ocasión el periodista cubano Celso Enríquez desde su columna deportiva del periódico Noticias de Hoy, se refirió a la relación del Apóstol con la actividad del músculo y dijo: “Martí fue, como todo gran humanista, un amante de la educación física porque la consideraba punto fundamental en la estructuración de una perfecta educación intelectual y moral, y nadie como él supo describir con tanta belleza y emoción los hechos humanos de su época…”

Publicaciones de Venezuela, México, Buenos Aires, Guatemala y Estados Unidos, acogieron en sus páginas las crónicas del más universal de los cubanos sobre el ejercicio físico.

De estas líneas, en las que manifestó Martí que “el deporte aumenta y ordena las facultades del hombre”, se nutre la esencia deportiva de la Revolución que extendió la actividad física al alcance de todos. El pensamiento martiano se enmarca dentro de una concepción ideológica del deporte como una práctica no profesional vinculada a valores morales y éticos como la abnegación, carácter, fuerza de voluntad, disciplina y respeto a las reglas.

Por todo esto a la hora de hablar de José Martí aquellos primeros maestros que tuve en la escuela pueden afirmar que además de honesto, valiente y decidido, el hombre de La Edad de Oro fue sin dudas, de los periodistas cubanos, uno de los pioneros en ejercer la crónica deportiva.

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